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La Procesión, como manifestación pública de fe, es un acto
de culto extrapolado al exterior del templo, por lo que debe
ser observado como cualquier otro acto religioso. Y dicho
esto pasamos a analizar la composición del cortejo
penitencial.
La Cofradía cada Miércoles Santo sale en procesión, desde su
Capilla propia, sita en la Plaza de San Francisco de la
ciudad. Un lugar recoleto, junto a la calle Carretería, que
conserva su encanto romántico y decimonónico.
La "Cruz-Guía", es la primera insignia que abre la procesión,
marcando el camino de los penitentes que conforman el
cortejo. Es el primer símbolo de la hermandad y su
significado viene a ser la señal por la que se identifica
todo cristiano, (“… toma tu cruz y sígueme”). Por lo que los
que participan en la procesión cargan con sus pecados y su
penitencia, simbolizada en el capirote colocado sobre la
cabeza, siguiendo la Cruz de Cristo.
Acompañan la Cruz-Guía, cuatro faroles (dos a cada lado) que
custodian la misma, iluminando al mismo tiempo, como
portadores de la fe de la Corporación. De esta forma queda
conformado el frente de procesión.
Le sigue un cuerpo de insignias de diversa morfología y
significado, que a continuación pasamos a detallar:
En primer lugar las “Bocinas”, que a modo de trompetas
mudas de gran tamaño, cuelgan paños profusamente bordados,.
Son heraldos anunciadores de la procesión. Vestigio de las
llamadas <Trompetas del Lamento> que en centurias
precedentes eran curiosamente hechas sonar por penitentes.
Continúa el orden del cortejo con el “Guión”, que es la
insignia que reviste mayor importancia, dentro de la
procesión, después de las Imágenes, ya que representa a la
propia Corporación Nazarena. Dispuesta como bandera
enrollada a un asta que presenta en su centro el escudo de
la corporación, por ser la de mayor importancia, su
ubicación está siempre relacionada con su categoría. Forma
parte de la sección del Señor, ya que es el Titular
principal de la Hermandad, por antigüedad y devoción.
Flanqueando al Guión, van cuatro “Mazas” (dos a cada lado)
que aunque carecen de significado litúrgico, representan la
autoridad. Por ello es determinante su ubicación junto al
Guión, a imitación de las que flanquean a los pendones
oficiales de las villas y ciudades, simbolizan la autoridad
que van escoltando. Por lo general, esta insignia solo ha de
salir en la procesión de cofradías que ostentan el título de
Real.
Finalmente componen el llamado cuerpo de insignias, los
“Bastones”, que únicamente simbolizan el mando y que a su
vez podrán verse en diferentes puntos del cortejo, como
simple acompañamiento o custodia.
Seguidamente vienen las filas de nazarenos portando cirios.
Su función, a la par que alumbrar el camino por donde
discurre la Sagrada Imagen, es el símbolo de la fe, portada
en penitencia participativa. El nazareno es en sí mismo la
persona que cumple penitencia con el hábito y bajo el
capirote de forma anónima. Hay que destacar la importancia
del penitente o nazareno de luz, ya que su presencia es
vital para dar sentido a la procesión.
En el tramo intermedio de la sección de nazarenos con
cirios, ira el “Estandarte”, que por lo general, y a
diferencia de otros lugares, en nuestra ciudad es tradición
genuina que, presenten retratos de las imágenes Titulares a
las que la Hermandad rinde culto y procesión. Aunque no es
el caso de nuestra Cofradía, sí comporta la funcionalidad de
anunciar al público expectante la inmediata proximidad de la
Sagrada Imagen correspondiente. En el del Señor, figura una
réplica de la placa de mayordomía, donde representa labrado
el grupo de misterio de “La Puente”; y sin embargo el de la
Virgen reviste un carácter y significado extraordinario,
pues simboliza la pureza de la Virgen, y en el que se
representa precisamente mediante un relieve policromado de
la Inmaculada Concepción.
Las “Campanillas” que son portadas y hechas sonar por
nazarenos, son distribuidas en diversos segmentos del
cortejo, para ordenar parar o andar, según convenga, a la
cabeza del cortejo. Cabe reseñar por lo característico en su
metodología , los toques de “pique” y “contrapique” (tres
repiques largos para andar; dos repiques cortos para parar)
y mediante este criterio, los denominados tal caso
“Mayordomos Campanilleros”, transmiten sus órdenes entre
ellos.
El “Libro de Reglas”, que portado por lo general por el
Fiscal de la Corporación, señala que la Hermandad se rige
por unas normas o estatutos propios, aunque sujetos a las
leyes y autoridades eclesiásticas. Esta pieza la porta en su
mano derecha, mientras que en la izquierda lleva la “Pértiga
de Reglas”, complemento especifico como vara o bastón de
mando. Deberá ir custodiada por otros oficiales de Junta,
para testimoniar el culto público conforme a lo dispuesto en
las Reglas. La ubicación en el cortejo esta fijada justo
detrás de las filas de hermanos de luz y precediendo a la
presidencia.
La “Presidencia” son meros acompañantes del cortejo, que sin
llevar el hábito penitencial, están presentes pero con la
única función de representar y dignificar con su presencia a
la Cofradía en su procesión anual.
Ante el trono del Señor, figuran los “Acólitos” como grupo
eminentemente litúrgico de la Cofradía y que cierran el
cortejo de la sección del Señor. Revestidos con dalmáticas,
portan ciriales e incensarios, dando ritual litúrgico, al
tiempo que solemnizan con aromas de incienso el paso de las
Imágenes Titulares en sus tronos procesionales. Siempre bajo
las órdenes del pertiguero.
El Cortejo de la Virgen es por lo general muy similar.
Únicamente se diferencia en que la inicia el “Banderín
Concepcionista”, de colores blanco y celeste, goza de mucha
importancia ya que simboliza la proclamación pública de fe
de la Cofradía en el Dogma de la Inmaculadista.
Tras los tronos procesionales, y como anexo a toda la
composición del cortejo, van las “Bandas”: de Cornetas y
Tambores con el Señor, y de Música tras la Virgen. Dan
acompañamiento musical a la procesión, al tiempo que marcan
ritmo a los tronos, interpretando un estudiado repertorio de
marchas procesionales. |